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miércoles, 27 de octubre de 2010
Los cuentos fantásticos de Julio Ramón Ribeyro
En el prólogo que nos presenta Adolfo Bioy Casares a la Antología de la literatura fantástica (1940) encontramos que ésta apareció en el siglo XIX en el idioma inglés. Desde luego, ya existían precursores de este género como Don Juan Manuel en el siglo XVI, Rabelais en el XVII y Quevedo en el XVIII. Bioy nos dice que en la literatura fantástica es importante crear el ambiente o la atmósfera; al comienzo, para crear la tensión se recurría a la aparición de entes extraños como los fantasmas y se establecía un ambiente de miedo; con el transcurrir del tiempo los autores de la literatura fantástica “descubrieron la conveniencia de hacer que un mundo plenamente creíble sucediera un solo hecho increíble (…). Por contraste, el efecto resultaba más fuerte.”(Bioy, 1940, p.9). Otro elemento de peso en la literatura fantástica es la sorpresa; para que ésta tenga efecto debe estar preparada, atenuada. Así mismo, Bioy Casares hace la enumeración de argumentos fantásticos, entre ellos están: aparición de fantasmas, viajes por el tiempo, argumentos con acción que sigue en el infierno, personajes soñados, metamorfosis, acciones paralelas que obran por analogía, la inmortalidad, fantasías metafísicas, vampiros y castillos. Del mismo modo, en el prólogo de la antología de la literatura fantástica se clasifican los cuentos fantásticos según el tipo de explicación, entonces tenemos los cuentos “que se explican por la agencia de un ser o un hecho sobrenatural, los que tienen explicación fantástica, pero no sobrenatural (…) y los que se explican por la intervención de un ser o de un hecho sobrenatural, pero insinúan, también la posibilidad de una explicación natural.” (Bioy, 1940, p.13).
De otra parte, en el texto Suma crítica (Yurkievich, 1977) se dice que
la literatura fantástica en América Latina cobra auge en los contextos más urbanizados, más modernos; allí donde se da un grado de desarrollo suficiente como para propiciar la manifestación de productos tan sofisticados; allí donde se puedan instaurar estos interregnos estéticos(…); allí donde hay márgenes de conciencia y de prescindencia suficiente como para establecer esos paréntesis tan refinados como libérrimos; allí donde la miseria, la opresión y la violencia sean menos imperiosas, menos avasalladoras.( Yurkievich,1977, p. 349).
Saúl Yurkievich nos dice que “No hay literatura fantástica ni en las áreas de presencia indígena ni en aquellas donde todavía grafica la influencia española.” (1977, p. 350). De igual manera nos comenta que la literatura fantástica tiene varios representantes, no obstante, “sus dos máximos exponentes son: Jorge Luís Borges y Julio Cortázar” (Yurkievich, 1977, p. 350).
Teniendo en cuenta lo mencionado y las posturas de Flora Botton Burlá en lo concerniente al cuento fantástico del siglo XX revisaremos siete cuentos de Julio Ramón Ribeyro: La insignia, Doblaje, El libro en blanco, Ridder y el pisapapeles, Los jacarandás, Demetrio y Silvio en El Rosedal; para determinar sus elementos fantásticos y para revisar según las tesis de Ricardo Piglia que “un cuento siempre cuenta dos historias” (Piglia, 1993, p.55) y que “la historia secreta es la clave de la forma del cuento y sus variantes.”(Piglia, 1993, p.57).
Así las cosas, en los siete cuentos de Ribeyro podemos evidenciar que sí hay una historia secreta, revisemos cuales son: En Doblaje la historia secreta está determinada por la presencia de un doble de quien no sabemos nada sino hasta el final del cuento cuando el narrador evidencia que su doble ha estado en su casa. El narrador comienza a obsesionarse con la historia de su doble hasta el punto de ir a buscarlo en las antípodas de Londres, desde luego, la historia secreta toma fuerza cuando el artista sale del hotel sin avisar nada de su viaje. Al final esta historia secreta se convierte en la clave del cuento porque al regreso el pintor siente que alguien estuvo en su habitación, además, el botones le entregó el paraguas que, supuestamente, había olvidado; pero él sabe que ayer estaba muy lejos y no era posible tal situación, sin embargo, no dijo nada porque lo tomarían por loco debido a que él no avisó a nadie lo de su viaje. En La insignia la historia secreta está determinada por los hechos que suceden y de los cuales el narrador no nos puede dar cuenta, él se limita a recibir órdenes y a realizar actividades extrañas, pero no sabe por qué lo hace, el lector nunca se entera de cómo funciona o cuál es el propósito de la organización a la cual asiste el narrador. Por ejemplo, un hombre se le acerca en la librería y le habla de Feifer, ¿quién es Feifer? Es un misterio que nunca se resuelve, luego, alguien le entrega un papel con una dirección y el narrador nos comenta que comienza a asistir a una sociedad, pero, ¿qué tipo de sociedad? eso siempre permanece en secreto, desde luego, la historia secreta forma parte de la esencia del cuento pues la narración se arruinaría si se especifican algunos detalles. El libro en blanco no deja claro muchos aspectos, por ejemplo, ¿por qué Francesca regaló el libro? ¿Acaso ella sabe lo que le sucede a quien lo posee y por eso quiso deshacerse del objeto? Cuando el libro le es devuelto ella no lo recibe argumentando que “lo regalado no se devuelve.” (Brice, 1994, p.100), pero tal vez lo que la mujer no quería era tenerlo nuevamente por miedo a lo que le podría suceder, es más, ella vaciló antes de regalarlo. Así mismo, podemos evidenciar que quien tenga el libro comienza a sufrir inconvenientes y apenas se aleja de él la situación mejora; Francesca volvió con su esposo pero a su amigo lo despidieron del trabajo, luego, Álvaro Chocano murió pero quien le regaló el libro mejoró su vida, estos aspectos son los que le dan fuerza a la historia oculta del libro, pero la historia oculta se hace más evidente al final del cuento pues “el efecto sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie.” (Piglia, 1993, p.56), es decir, cuando el personaje arroja el libro en el parque y tiempo después descubre que el rosedal está destruido, entonces se puede decir que el libro si tenía un misterio. En Ridder y el pisapapeles la historia secreta está relacionada con la manera en que apareció el pisapapeles en un lugar lejano y desde luego la frialdad con que Ridder actúa frente al dueño del objeto, ¿Por qué Ridder no se asombró tanto como el dueño del objeto ante tal situación? Es esa manera de actuar la que nos muestra una parte secreta en la historia y que nunca llegamos a conocer. En Los jacarandás podemos ver que el lector se enfrenta a una situación extraña, es decir, el hecho de que una mujer se convierta en tres al mismo tiempo no es algo común, desde luego, la historia secreta que se vive tiene que ver con el sitio y las condiciones en donde se conoció la pareja, pero de lo cual no se dan mayores detalles; miss Evans asegura que ella es la misma Winnie que Lorenzo conoció en otro lugar pero, él sabe que eso no es posible pues de la mujer que hablan ya murió, la historia secreta está tan oculta que al final deja un vacío en el lector al no revelar mayores detalles, pero esa es la fuerza que refleja el cuento. En Demetrio se narra la historia que vive el protagonista pero en ningún momento se cuenta lo que le sucedió a Demetrio, cómo es posible que realice actividades estando muerto. Cuando Marius Carlen comienza a averiguar descubre muchas inconsistencias en todo lo relacionado con la muerte de su amigo pero acepta la situación pues ya no puede hacer nada Demetrio ya viene a visitarlo y él sólo debe esperar; es entonces la historia secreta que se teje alrededor de Demetrio la clave de este cuento porque “lo más importante nunca se cuenta.”(Piglia, 1993, p.57). Finalmente, en Silvio en El Rosedal la historia secreta está relacionada con el hecho de que exista un jardín y Silvio no sepa cómo ni por qué está allí. “La historia secreta se construye con lo dicho, con el sobreentendido y la alusión.”(Piglia, 1993, p.57). Por eso el lector nunca puede saber la historia del rosedal, cuál es su misterio y qué es lo que le quiere revelar a Silvio.
Ahora sí, comencemos por reconocer los elementos fantásticos en La insignia: ¿el hecho de que un simple objeto cambie por completo la vida de un hombre puede considerarse como fantástico? En este caso lo fantástico consiste en que el hombre se deja arrastrar por un grupo desconocido a un tipo de secta y comience a realizar actividades extrañas como “arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señalada o adiestrar a un mono en gestos parlamentarios” (Brice, 1994, p.85) y que luego sea designado presidente sin saber cómo ni por qué. Es más, el mismo personaje se asombra de los cambios que ha experimentado por el hecho de poseer “una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos (…) incomprensibles” (Brice, 1994, p.83). A esto él dice que “ahora, como el primer día y siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría que responderle.”(Brice, 1994, p.86). Flora Botton Burlá (1994, p. 16) cita a Caillois quien dice que “lo fantástico, (…) manifiesta un escándalo, una rasgadura, una irrupción insólita”, es así que en el cuento La insignia podemos ver la irrupción insólita de una serie de hechos que no se pueden explicar. Dentro de la realidad del protagonista del cuento comienzan a presentarse situaciones que no son normales y es ese elemento lo que le otorga características maravillosas a la narración.
Otro cuento de Ribeyro con elementos fantásticos es Doblaje, en él se presenta la historia de un hombre que decide buscar a su doble hasta el punto de hacer que sus destinos se crucen, así, cada personaje se apropia de la vida del otro. El narrador parte de que “Todos tenemos un doble que vive en las antípodas. Pero encontrarlo es muy difícil porque los dobles tienden siempre a efectuar el movimiento contrario.”(Brice, 1994, p.91) .Sin embargo, el marrador inicia la búsqueda de su doble y se sumerge en situaciones extrañas, como encontrar a su regreso que el cuadro de “la madona que dejara en el bosquejo estaba terminada con la destreza de un maestro y su rostro, cosa extraña, su rostro era de Winnie.”(Brice, 1994, p.95) y que hay una mariposa amarilla revoloteando en su habitación. Para Caillois existen relatos no realistas clasificados como maravillosos, pues él define lo fantástico como un juego con el miedo (Weitzdörfer, 2008, P.195) y, desde luego, en Doblaje la historia no transmite miedo sino que es un hecho extraño “que no se puede explicar según las leyes del mundo conocido por nosotros, del mundo real, sino que obedece a otras leyes, a reglas que son las de otro sistema diferente del nuestro.”(Botton, 1994, p.15)
En el cuento El libro en blanco los hechos que suceden tienen elementos fantásticos; no es normal que un libro ocasione tantos inconvenientes a quien lo posea. Cuando Francesca le regaló el libro, nos cuenta el narrador, comenzó a tener problemas en su trabajo hasta el punto de tener que renunciar. Luego, él le obsequió el libro a su amigo Álvaro Chocano y días después recibió la llamada de la esposa quien le dijo que Álvaro “tenía mareos, insoportables dolores de cabeza, a veces se desvanecía”. (Brice, 1994, p.99). Después de la muerte de Álvaro el libro volvió a las manos del narrador y nuevamente comenzaron los inconvenientes, perdió su nuevo trabajo, su prometida “Patricia soportó mal la cosa, se dio tal vez cuenta que no valía la pena liarse con un tipo que no sabía bandearse y luchar como un ogro para abrirse camino en la vida y apenas dejó las muletas (…)” lo abandonó. Después de tanto ir y venir en el libro se evidenció una inscripción
Contienen todas las penas del mundo
Líbrate de ellos como de una maldición
La de la gitana que desdeñaste en tu infancia
La del amigo que ofendiste un día
Una estatuilla egipcia puede enloquecerte
Un anillo arruinarte
Un libro no escrito conducirte a la muerte.
En este caso podemos ver que lo fantástico es “hijo de los sueños, de las supersticiones, del miedo, del remordimiento, de la sobreexcitación nerviosa o mental, de los estados mórbidos, y se nutre de ilusiones, terrores y delirios.” (Botton, 1994, p.22). Es por eso que el protagonista decide deshacerse del libro y lo arroja en un parque pues es tanta la sobreexcitación nerviosa que le provoca recordar y saber lo que el libro ocasiona que no quiere que nadie padezca por culpa del libro en blanco, es más, es tanto el daño que el objeto ocasiona que al volver al sitio en donde lo arrojó no encuentra “sino las ramas secas sobre un manto de pétalos marchitos.” (Brice, 1994, p.101).
En Ridder y el pisapapeles a simple vista no encontramos elementos fantásticos. El narrador dice: “Para ver a Charles Ridder tuve que atravesar toda Bélgica en tren.” (Brice, 1994, p.278). Y es esta frase introductoria la que aporta los elementos fantásticos en éste cuento, debido a que después que el narrador cuenta la historia de cómo una noche en Miraflores aullaban los gatos y en medio del desespero salió al jardín y les lanzó el pisapapeles, nos parece inverosímil que Ridder diga: “Usted lo arrojó” (Brice, 1994, p.281). ¿Cómo es posible que un objeto haya caído en una propiedad a tantos kilómetros de distancia? Vax, citado por Flora Botton (1994), dice que no existe lo fantástico en potencia sólo existe lo fantástico en acto, además, lo fantástico depende de un tratamiento literario determinado. (Botton, 1994, p.33). Es por eso que si analizamos el cuento podemos deducir que tal vez Ridder vivía en Miraflores cuando el vecino lanzó el pisapapeles, pero como ya se mencionó es el tratamiento literario que hace Ribeyro lo que le da las características fantásticas al cuento. Así mismo, “Como dice Todorov toda obra posee una estructura, que es la puesta en la relación de elementos tomados de las diferentes categorías del discurso literario; y esta estructura es, al mismo tiempo, el sitio donde se localiza el sentido.” (Botton, 1994, p.35).
En Los jacarandás podemos encontrar algunos elementos fantásticos como la escena en donde los secretarios cargan en hombros al juez Logroño, o la vaquilla desollada que es llevada en hombros por un viejo, o más inverosímil, la escena de los “niños indígenas descalzos que pateaban, jugando al fútbol, una enorme mariposa azul.” (Brice, 1994, p.374) y desde luego, el enorme tumor de ocho kilos que le extrajeron a Petronila Cañas. Sin embargo, esas historias sólo forman parte de una más grande es decir la de Olga, Winnie y miss Evans que resultan siendo la misma persona. Olga era la esposa de Lorenzo y había muerto tiempo atrás, pero al final del cuento ella pasea bajo los jacarandás. Entonces, el hecho fantástico consiste en traer nuevamente a la vida a alguien y, que los árboles sean el medio por el cual se efectúa este hecho. Botton cita a Todorov quien dice que “el cuento fantástico sólo nos instala en la realidad cotidiana para arrastrarnos mejor hacia el misterio. (…) el misterio que se impone poco a poco debe ser respetado.” (Botton, 1994, p.39). En este cuento podemos ver que los hechos extraños son presentados por Ribeyro como una realidad cotidiana y que el misterio envuelve la vida de Lorenzo hasta el final; “se puede decir que, en parte, la “fantasticidad” de un cuento fantástico reside en la medida en que carece de solución.” (Botton, 1994, p.40).
En Demetrio, Ribeyro nos pone en una situación difícil al mezclar el tiempo real con el tiempo personal, debido a que Demetrio ha realizado y seguirá realizando actividades en su tiempo personal, pero lo fantástico es que dicho tiempo no corresponde con el real porque “Demetrio Von Hagen murió el 2 de enero de 1945” (Brice, 1994, p.481) y en el diario que Marius Carlen encontró se evidencian hechos realizados por Demetrio después de su muerte. “Lo fantástico irrumpe en el orden de la vida cotidiana, y es sentido como una agresión. La tranquila rutina del acontecimiento es interrumpida por su aparición, y los personajes se sienten agredidos e impotentes ante el fenómeno extraño.” (Botton, 1994, p.43). Es lo que le sucede a Marius Carlen cuando comienza a investigar las fechas del diario y descubre que el 10 de noviembre de 1953 Demetrio lo visitará. Ya ha llegado el día, “alguien sube las escaleras. Unos pasos se aproximan. El reloj marca las doce de la noche. Tocan la puerta. Demetrio ya está aquí… (Brice, 1994, p.483). El hecho fantástico ha perturbado la tranquilidad del narrador cuando se entera que Demetrio lo visitará y, lo incomodo no es la visita sino el hecho de haber comprobado que Demetrio está muerto.
Finalmente, el cuento Silvio en El Rosedal nos muestra cómo el protagonista desde que llega a la hacienda comienza a sentir algo extraño en su ser, Silvio se siente atraído por esas tierras, pero, a él nunca le había interesado el campo. Desde que Silvio descubre las figuras que se forman en su jardín comienza a indagar sobre el significado y hace múltiples conjeturas. Puede que el hecho de que Silvio descubra la palabra SER en el rosedal no tenga mucha importancia, pudo haber sido producto de su imaginación, sin embargo, el lector no puede pasar por alto el hecho de que la sobrina se llame Roxana Elena Settembrini, es decir, que las primeras letras de su nombre formen la palabra SER, tal vez Ribeyro incluyó estos elementos para crear un efecto fantástico en su cuento. Al final cuando Silvio mira nuevamente el rosedal se da cuenta de que las flores ya no forman ninguna palabra, se podría hacer una deducción, puede ser que las flores hayan crecido y se haya deformado la inscripción o puede decirse que las siglas no tenían ninguna relación con su sobrina sino que en el jardín se estaba probando la idea de que Silvio ya estaba en El Rosedal (SER), como lo insinúa las letras en mayúscula en el título del cuento, y por eso, la figura desapareció, es decir, si Silvio ya estaba en El Rosedal no tendría sentido que las letras siguieran allí. Como dice Caillois el mecanismo esencial de lo fantástico es “lo que no puede ocurrir y que, sin embargo, se produce, en un punto y en un instante precisos, en el corazón de un universo perfectamente marcado y del cual se pensaba que el misterio estaba proscrito para siempre.” (Botton, 1994, p.45).
Flora Botton Burlá (1994) nos da a entender que para que un hecho sea considerado como fantástico debe situarse en el plano de la realidad, es decir, que sea presentado en medio de situaciones reales para que así tenga mayor efecto, entonces, si se sitúa un ogro en un pantano horrible no sería tan fantástico como si lo ubicamos en la sala de una casa. Desde luego, esto es lo que nos ofrece Julio Ramón Ribeyro en los siete cuentos mencionados una serie he hechos fantásticos en un mundo cotidiano. Sus cuentos pueden ser considerados como fantásticos por las características que se han mencionado y por los diferentes elementos extraños que de ellos se puedan extraer.
Referencias
Botton Burlá Flora (1994). Los juegos fantásticos. México: Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Encontrado en: <
Borge, Jorge Luis; Bioy Casares Adolfo; Ocampo, Silvina (2008). Antología de la literatura fantástica. Buenos Aires: Sudamericana S.A.
Bryce Echenique, Alfredo (1994).Cuentos completos: Ribeyro. México: Alfaguara.
Weitzdörfer, Ewald (2008). Lo fantástico en los cuentos de Julio R. Ribeyro. Encontrado en: <
Yurkievich, Saúl (1997). Suma Crítica. México. Tierra firme. Fondo de Cultura Económica.
Zavala, Lauro (compilador) (1993).Teorías del cuento 1, teorías de los cuentistas. México: UNAM.
miércoles, 17 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Crónica del maestro
Viajé a Cocochonal en unas cuantas horas
Cuando conocí a Víctor Anaya Cuadros me pareció que era un hombre demasiado corriente para ser profesor. Aquel señor tenía la voz más aguda que jamás haya escuchado, estaba mal vestido, a leguas se notaba que no tenía esposa. El día que Nohemí me lo presentó acababa de llegar a Bucaramanga y no tuvo tiempo de afeitarse ni cortarse el pelo, recuerdo perfectamente que traía puesta una sudadera negra, una camisa morada de cuello y debajo una camisetilla verde fosforescente, unas botas Brahma no sé de que color, la verdad estaba tan mal presentado que como ya dije no me parecía que fuera un maestro. Entrada la noche nos invitó a tomar chela -como dijo- y decidimos acompañarlo, aquel personaje tan pintoresco tendría algo interesante que contar.
- ¿Así que usted es profesor? – pregunté-
- Sí, profe de ciencias naturales en Landázuri. - me dijo con aire de alegría-
- Landázuri ¿y eso dónde queda?
En ese preciso momento comenzó nuestro viaje imaginario hacia una tierra desconocida por mí y creo que por muchas personas. Pero antes Víctor nos habló de su vida. Realmente, no era profesor cuando inició, simplemente entró a la academia porque había salido de un instituto técnico agropecuario en Málaga y como su primo era el alcalde de esa región le colaboró para que entrara a trabajar como educador cuando cumplió 24 años. La primera institución en donde comenzó a trabajar se llamaba escuela Miralindo y estaba ubicada en Landázuri, Magdalena Medio. Víctor siempre ha trabajado como profesor de primaria y en la zona rural.
- Es que p’al campo pagan mejor. - dijo Víctor -
Cuando este hombre se dio cuenta que para permanecer en su puesto como profesor debía tener méritos, comenzó a estudiar en la sede UIS de Pamplona, licenciatura en español y literatura, pues sabía que su padrino no iba a durar el resto de la vida en la alcaldía.
- Eso de la palanca es bueno, abre muchas puertas, pero uno tiene que estar pilas, porque si no le bajan el puestico.
Así, siguió con su carrera, hasta llegar a un determinado momento en donde le informaron que el había salido de un instituto agropecuario y no podía terminar con la licenciatura en español, entonces, le sugirieron que estudiara ciencias naturales. Después, de hacer las averiguaciones pertinentes terminó homologando las materias y comenzó la nueva carrera.
- La verdad no me pareció tan grave, no tenía ningún afán, no tengo hijos ni esposa, sólo a mi papá de setenta años y a mi mamá de sesenta y uno, pero los viejitos tienen su tierrita y de ahí sacan lo necesario. Yo les ayudo a veces y ellos me agradecen.
Víctor tiene 38 años y ha pasado por varios institutos rurales. Pero el que más le ha gustado es donde trabaja actualmente.
- La escuela Cocochonal es muy bonita y está bien ubicada tiene sus defectos como todo pero he estado en sitios peores.
Él nos habló de muchas cosas pero lo más interesante fue Cocochonal y la travesía de llegar hasta allá.
- ¿Cómo? ¿Existe un sitio con ese nombre? -Exclamé casi sin darme cuenta.-
- Sí, claro. La escuela Cocochonal está ubicada en Landázuri, allá en el Magdalena Medio, es una escuelita rural como todas en donde he trabajado. De allá hasta el pueblo uno gasta una hora a pata porque el único transporte son las motos de los vecinos pero raramente salen, entonces, uno tiene que caminar y aguantar sequía por que no se ve ni un alma por la trocha. Después de llegar a Landázuri uno puede tomar una flota para Barbosa que está a cuatro horas aproximadamente.
- ¿Y a usted le gusta trabajar allá tan lejos de la civilización?
- La verdad ya me acostumbré, lo único que uno tiene que hacer es no abrir la boca, yo voy a dictar ciencias naturales y punto. Eso sí, todos los pelaos tienen que pasar porque eso es zona roja y uno no se puede poner con pendejadas, ganarse que lo maten pingamente por rajar a los chinos. La verdad no hay mucho que hacer, los niños van obligaos y… (El silencio de Víctor fue muy revelador, además, lo acompañó un gesto de tristeza, tal vez, o melancolía yo no quise preguntar, aunque confieso que me moría de curiosidad). Pues, yo trabajo medio tiempo de siete a doce, pero me pagan las dos jornadas por lo peligroso de la zona, como ya dije.
- Difícil la situación ¿verdad?
- Claro mija, como ya les dije uno no se puede poner con maricadas. Se gana bueno, cerquita de 2 millones libres, además de la platica, nos dan algunos beneficios para vivienda, yo no he querido construir porque no tengo mujer, pero si Nohemí me acepta me la llevo (risas). Nos dan una póliza de vida, y si que hace falta, allá uno sabe cuando llega pero no cuando sale; y el seguro médico que es lo más importante porque la mayoría de veces uno vive enfermo de leishmaniosis por el pito y el tratamiento es caro. Imagínese, la primera vez que me picó ese bicho me aplicaron ochenta vacunas, eso es según el peso del paciente, ya me ha picado en otras ocasiones y por eso me la paso en Bucaramanga porque los tratamientos son acá, a uno lo mandan a Vélez sólo por urgencias. Por eso es que muchos profesores vienen se quedan un par de meses y luego se van. Hace dos años nos daban un bono de dotación y uno podía reclamar ropa para toda la familia, esposa e hijos, y la propia, pero lo quitaron quien sabe por qué.
Luego de unas cuantas cervezas Víctor nos contó más historias sobre la travesía que debía hacer para llegar hasta la escuelita Cocochonal. Primero que todo nos dijo que en su maleta de viaje no podía faltar un par de botas porque para llegar tenía que pasar por un río y no había puente. También nos contó que han pasado varias solicitudes para pedir colaboración porque no hay carretera y es muy peligrosa la zona, debido a la erosión se ven sumergidos en deslizamientos.
Víctor dicta clases de ciencias naturales a niños de primero a quinto y la institución está conformada por veinte estudiantes en total. Cocochonal a pesar de estar en una zona tan alejada está bien organizada tiene comedores estudiantiles y salón comunal, según nos lo dio a entender nuestro amigo.
Cuando pude notarlo eran las diez de la noche y pudimos recorrer caminos rurales que nadie conoce y hablar con un hombre pintoresco sin mucha preparación en el campo educativo, pero es de los pocos que se atreve a asumir el riesgo de trabajar como profesor en sitios tan inhóspitos como la escuelita Cocochonal. No puedo decir que se trate de un héroe educativo, pues en sus palabras pude notar bastante ignorancia, pero si es un ejemplo de vida teniendo en cuenta la situación laboral de los colombianos, es mejor afrontar una epidemia de leishmaniosis que estar desempleado.
- ¿Así que usted es profesor? – pregunté-
- Sí, profe de ciencias naturales en Landázuri. - me dijo con aire de alegría-
- Landázuri ¿y eso dónde queda?
En ese preciso momento comenzó nuestro viaje imaginario hacia una tierra desconocida por mí y creo que por muchas personas. Pero antes Víctor nos habló de su vida. Realmente, no era profesor cuando inició, simplemente entró a la academia porque había salido de un instituto técnico agropecuario en Málaga y como su primo era el alcalde de esa región le colaboró para que entrara a trabajar como educador cuando cumplió 24 años. La primera institución en donde comenzó a trabajar se llamaba escuela Miralindo y estaba ubicada en Landázuri, Magdalena Medio. Víctor siempre ha trabajado como profesor de primaria y en la zona rural.
- Es que p’al campo pagan mejor. - dijo Víctor -
Cuando este hombre se dio cuenta que para permanecer en su puesto como profesor debía tener méritos, comenzó a estudiar en la sede UIS de Pamplona, licenciatura en español y literatura, pues sabía que su padrino no iba a durar el resto de la vida en la alcaldía.
- Eso de la palanca es bueno, abre muchas puertas, pero uno tiene que estar pilas, porque si no le bajan el puestico.
Así, siguió con su carrera, hasta llegar a un determinado momento en donde le informaron que el había salido de un instituto agropecuario y no podía terminar con la licenciatura en español, entonces, le sugirieron que estudiara ciencias naturales. Después, de hacer las averiguaciones pertinentes terminó homologando las materias y comenzó la nueva carrera.
- La verdad no me pareció tan grave, no tenía ningún afán, no tengo hijos ni esposa, sólo a mi papá de setenta años y a mi mamá de sesenta y uno, pero los viejitos tienen su tierrita y de ahí sacan lo necesario. Yo les ayudo a veces y ellos me agradecen.
Víctor tiene 38 años y ha pasado por varios institutos rurales. Pero el que más le ha gustado es donde trabaja actualmente.
- La escuela Cocochonal es muy bonita y está bien ubicada tiene sus defectos como todo pero he estado en sitios peores.
Él nos habló de muchas cosas pero lo más interesante fue Cocochonal y la travesía de llegar hasta allá.
- ¿Cómo? ¿Existe un sitio con ese nombre? -Exclamé casi sin darme cuenta.-
- Sí, claro. La escuela Cocochonal está ubicada en Landázuri, allá en el Magdalena Medio, es una escuelita rural como todas en donde he trabajado. De allá hasta el pueblo uno gasta una hora a pata porque el único transporte son las motos de los vecinos pero raramente salen, entonces, uno tiene que caminar y aguantar sequía por que no se ve ni un alma por la trocha. Después de llegar a Landázuri uno puede tomar una flota para Barbosa que está a cuatro horas aproximadamente.
- ¿Y a usted le gusta trabajar allá tan lejos de la civilización?
- La verdad ya me acostumbré, lo único que uno tiene que hacer es no abrir la boca, yo voy a dictar ciencias naturales y punto. Eso sí, todos los pelaos tienen que pasar porque eso es zona roja y uno no se puede poner con pendejadas, ganarse que lo maten pingamente por rajar a los chinos. La verdad no hay mucho que hacer, los niños van obligaos y… (El silencio de Víctor fue muy revelador, además, lo acompañó un gesto de tristeza, tal vez, o melancolía yo no quise preguntar, aunque confieso que me moría de curiosidad). Pues, yo trabajo medio tiempo de siete a doce, pero me pagan las dos jornadas por lo peligroso de la zona, como ya dije.
- Difícil la situación ¿verdad?
- Claro mija, como ya les dije uno no se puede poner con maricadas. Se gana bueno, cerquita de 2 millones libres, además de la platica, nos dan algunos beneficios para vivienda, yo no he querido construir porque no tengo mujer, pero si Nohemí me acepta me la llevo (risas). Nos dan una póliza de vida, y si que hace falta, allá uno sabe cuando llega pero no cuando sale; y el seguro médico que es lo más importante porque la mayoría de veces uno vive enfermo de leishmaniosis por el pito y el tratamiento es caro. Imagínese, la primera vez que me picó ese bicho me aplicaron ochenta vacunas, eso es según el peso del paciente, ya me ha picado en otras ocasiones y por eso me la paso en Bucaramanga porque los tratamientos son acá, a uno lo mandan a Vélez sólo por urgencias. Por eso es que muchos profesores vienen se quedan un par de meses y luego se van. Hace dos años nos daban un bono de dotación y uno podía reclamar ropa para toda la familia, esposa e hijos, y la propia, pero lo quitaron quien sabe por qué.
Luego de unas cuantas cervezas Víctor nos contó más historias sobre la travesía que debía hacer para llegar hasta la escuelita Cocochonal. Primero que todo nos dijo que en su maleta de viaje no podía faltar un par de botas porque para llegar tenía que pasar por un río y no había puente. También nos contó que han pasado varias solicitudes para pedir colaboración porque no hay carretera y es muy peligrosa la zona, debido a la erosión se ven sumergidos en deslizamientos.
Víctor dicta clases de ciencias naturales a niños de primero a quinto y la institución está conformada por veinte estudiantes en total. Cocochonal a pesar de estar en una zona tan alejada está bien organizada tiene comedores estudiantiles y salón comunal, según nos lo dio a entender nuestro amigo.
Cuando pude notarlo eran las diez de la noche y pudimos recorrer caminos rurales que nadie conoce y hablar con un hombre pintoresco sin mucha preparación en el campo educativo, pero es de los pocos que se atreve a asumir el riesgo de trabajar como profesor en sitios tan inhóspitos como la escuelita Cocochonal. No puedo decir que se trate de un héroe educativo, pues en sus palabras pude notar bastante ignorancia, pero si es un ejemplo de vida teniendo en cuenta la situación laboral de los colombianos, es mejor afrontar una epidemia de leishmaniosis que estar desempleado.
jueves, 11 de marzo de 2010
El reloj
Con el tiempo como dueño de tu cuerpo, vas sin prisa, guiando tus frágiles brazos segundo a segundo. Sin importar los designios del destino tú nunca te detienes, siempre laborioso. A veces tomas formas geométricas indeterminadas. Un día alguien decidió que tendrías cuerpo de mujer y te llenó con arena, en otra ocasión dijeron que la tecnología te había alcanzado y comenzaron a transformar tu cuerpo a su antojo; te posaste sobre manos suaves, gruesas, negras, blancas, femeninas o masculinas, siempre al tanto de sus deseos, sus urgencias; siempre implacable y constante, tú reloj, amante del tiempo.
Los zapatos
Dicen los abuelos que los niños siempre nacen con un pan debajo del brazo. Personalmente, me gustaría que nacieran calzando un par de cómodos zapatos. Primero, para que quiere un bebé un pan si no tiene dientes y aquella masa se pegaría en su paladar, además, él ya está dotado de la alimentación que emana de los protuberantes pechos de su madre. Por el contrario, un par de zapatos cubrirían sus débiles pies del frío inclemente que se debe sentir con el cambio de “hábitat, evitaría la picadura de zancudo y que se lastime con los golpes. Sus zapatos estarán adheridos a él como el corazón, el hígado o el páncreas e irán creciendo conforme el niño lo necesite y se convertirán en sus compañeros de juegos y conquistas, serán los encargados de levantarlo para llevarlo hasta el sitio de trabajo, en otras ocasiones estarán al tanto de sus decepciones y de sus alegrías. Los zapatos seguirán presentes en la vejez para ayudar a sostenerlo, como un bastón, y cuando muera ellos seguirán su camino y no faltarán porque nunca se han desprendido de ti.
Siguiendo a Rodari
Cambio galletas por un poco de paz ( galletas- muchacho)
-Buenos días señores y señoras, tengan ustedes un buen día. Hoy voy a pasar por cada uno de sus puestos ofreciéndoles mí material de trabajo que consiste en una deliciosa galleta llamada X que viene en tres deliciosos sabores: fresa, vainilla y chocolate. Cada una tiene el costo, precio o valor de cuatrocientos pesos, para su mejor economía lleve las dos por setecientos o tres por mil. La dama o el caballero que me desee colaborar le pido el favor de no arrojar los papelitos dentro del bus para que en una próxima oportunidad el conductor me deje trabajar. No piensen que el dinero será utilizado para vicios, no, es para ayudarle a mi señora madre con los gastos del colegio. Dios los guarde y los proteja. Ya saben dos por setecientos o tres por mil, si no me pueden colaborar el día de hoy en una próxima oportunidad será-.
Todos los días pronuncia las mismas palabras, una tras otra, como si recitara los versos de un poema, el poema de la vida, que lo obliga con tan sólo diez años a subirse a un bus en contra de su voluntad para poder conseguir dinero y llevarla a su madre, una mujer humilde y algo vieja, no por los años sino por los golpes que le ha dado la vida.
Sus ojos color miel reflejan la tristeza, se avergüenza de su actividad. Trata de ocultar su sufrimiento debajo de unas cejas gruesas y pobladas, su sonrisa es postiza, aunque limpia y cálida. No tiene mal aspecto, realmente, se ve bien cuidado, ¿quién puede saber verdaderamente su necesidad?
Siempre le compro las galletas -tres por mil señora- me dice, lo miro y él agacha su cabeza como si estuviera pidiendo limosna.- No te avergüences que trabajar no es pecado muchacho, siéntete orgulloso de tu labor, si no te dejas llevar por los malos vicios lograrás triunfar- entonces, encuentro una sonrisa verdadera, un aliento, un signo de paz. Cuando se baja del bus vuelve su mirada hacia mí y nuevamente sonríe, el sabe que mañana tal vez hallará nuevas palabras, si no en mí, en otra voz.
Todos los días pronuncia las mismas palabras, una tras otra, como si recitara los versos de un poema, el poema de la vida, que lo obliga con tan sólo diez años a subirse a un bus en contra de su voluntad para poder conseguir dinero y llevarla a su madre, una mujer humilde y algo vieja, no por los años sino por los golpes que le ha dado la vida.
Sus ojos color miel reflejan la tristeza, se avergüenza de su actividad. Trata de ocultar su sufrimiento debajo de unas cejas gruesas y pobladas, su sonrisa es postiza, aunque limpia y cálida. No tiene mal aspecto, realmente, se ve bien cuidado, ¿quién puede saber verdaderamente su necesidad?
Siempre le compro las galletas -tres por mil señora- me dice, lo miro y él agacha su cabeza como si estuviera pidiendo limosna.- No te avergüences que trabajar no es pecado muchacho, siéntete orgulloso de tu labor, si no te dejas llevar por los malos vicios lograrás triunfar- entonces, encuentro una sonrisa verdadera, un aliento, un signo de paz. Cuando se baja del bus vuelve su mirada hacia mí y nuevamente sonríe, el sabe que mañana tal vez hallará nuevas palabras, si no en mí, en otra voz.
Sobre educar en una culura del espectáculo
Joan Ferrés muestra algunas posturas alrededor del mundo del espectáculo y los beneficios que se pueden obtener de las imágenes. El reto que se plantea es que los docentes deben acercarse más a la televisión el cine y otros medios audiovisuales, debido a que los alumnos están cada día más sumergidos en él. Asimismo, otro deber de los maestros es saber orientar sobre la buena utilización de los medios comunicativos y guiar a los estudiantes para que puedan extraer de ellos información útil. Es importante que el maestro haga entender a los alumnos que la televisión tiene un problema y consiste en presentar todos los temas como algo entretenido debido a que todo sirve para crear espectáculo: la política, la religión, la economía, etc. La nueva cultura del espectáculo utiliza cinco rasgos diferenciadores: la potencialización de lo narrativo, lo dinámico, lo sensorial, lo emotivo y lo sensacional.
Los rasgos mencionados permiten hacer una diferenciación entre los aspectos característicos de lo escrito y lo audiovisual. Por ejemplo, los estímulos sonoros que son propios de lo audiovisual y los constantes cambios de imágenes para evitar el aburrimiento, se anteponen al significado que se puede obtener de lo escrito. Si el educador se empapa de estos aspectos podrá entrar con profundidad al mundo de la imagen y saber por qué es tan agradable para los jóvenes.
Otro aspecto que resalta Ferrés en la cultura de la imagen es que todo se puede convertir en relato, desde una película hasta una noticia. Desde luego, esta estrategia atrae a los adolescentes y se refleja en el hecho de que asistan tanto a las tiendas de video juegos pues allí pueden hallar velocidad y relatos muy dinámicos.
Por otra parte, en el mundo del espectáculo prima lo nuevo sobre lo bueno y este es otro aspecto en el que debe intervenir el docente, al igual que en el lenguaje escrito aparecen textos sin contenido educativo y se debe hacer una selección en lo que se le va a presentar al estudiante, ya que la mayoría de los jóvenes no identifican la buena programación por que todo está dado de manera acelerada y no permite un buen análisis.
Por las razones que he mencionado basándome en Ferrés es conveniente incluir las tecnologías en el aula. Los educadores deben tener la capacidad de comunicarse con el alumno y para lograrlo deben conocer sus gustos tecnológicos y saber cómo se usan , para luego poder opinar sobre las ventajas y desventajas, como educadores no podemos cometer el error de censurar algo si no conocemos su contenido.
Crónica libre
Una cenicienta sin príncipe
Afortunadamente, cuando Marta quedó embarazada faltaban pocos días para terminar el año escolar y en la institución no se enteraron de su estado, ella terminó sin problemas, luego por cuestiones de dinero dejó de asistir al colegio durante el año siguiente. Entonces, comenzó a trabajar como empleada de servicio en la casa de una familiar del padre de su hija. Doña Elsa era una mujer déspota que no desaprovechaba ninguna oportunidad para humillarla. Allí pasó su embarazo pues no tenía otro sitio en donde vivir. A finales de 1988 se vio en la necesidad de casarse, pero no con el padre de su hija ya que él se desentendió totalmente de las dos, fue el cuñado quien siempre estuvo enamorado de ella quien le propuso matrimonio, él sabía que Marta no lo quería, sin embargo, le planteó una especie de negocio, eso sería la unión de los dos, y ella podría dejarlo cuando terminara el bachillerato, si quería. Como Marta necesitaba la constancia de matrimonio para terminar el bachillerato en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Lebrija aceptó el trato. Era estrictamente necesario que presentara este documento ante las directivas del plantel educativo pues la institución era regida por monjas y era inaceptable que una mujer con un hijo ilegitimo fuera recibida. Al siguiente año Marta pudo ingresar al colegio y se graduó sin inconvenientes, pero ella no era feliz viviendo con un hombre al que no amaba, no obstante, ella decidió no separarse de él porque aún no tenía ningún sustento económico para ella y su hija.
Al tomar la decisión de quedarse con Ignacio, su esposo, comenzó la vida nómada de esta mujer, duraban cierto tiempo, tal vez meses, en alguna granja y luego tenían que irse por diferentes motivos: nuevos inquilinos o problemas con los obreros. De tanto andar y andar por más de trece años lograron ubicarse permanentemente, en una finca de Floridablanca y allí Marta comenzó a trabajar en los controles de la emisora radio melodía que estaban allí mismo, mientras que su esposo trabajaba en la tierra. Con lo que ella ganaba comenzó a estudiar tecnología pecuaria en la UIS y su vida cambió un poco. Marta no ejerce en su profesión, sólo práctica un poco, pues ella tiene algunos estanques en donde cultiva peces para su sustento. Hace dos años su esposo murió a los treinta y cinco años de edad a causa de la diabetes. De este matrimonio quedó un hijo que actualmente tiene veinte años y es el alma de la familia. Actualmente, Marta vive en la parcela que don Epaminondas le dejó. Sus dos hijos Tatiana y Edgar ya son mayores de edad y trabajan fuertemente para colaborar con los gastos de su madre, pues aunque ella fue la cenicienta de la casa nunca pudo encontrar a su príncipe.
Después de un tiempo Marta supo lo que su padre pensaba. “Se me fue la cenicienta de la casa” fue lo único que dijo don Epaminondas Velasco cuando se enteró que su hija estaba embarazada y que doña Flor la había echado. No es que el padre de Marta quisiera que ella se fuera lo que sucedió es que él jamás se enteró del estado de su hija y de la situación que ella afrontaba puesto que don Epaminondas era un hombre muy ocupado como cualquier campesino de la región. Mientras el dueño de la casa trabajaba sus hijos varones estaban al tanto de lo que sucedía y desde lego tomaban decisiones sin hacerlo partícipe. El día que Marta se marchó no pudo hablar con su padre, aunque ella tuvo la intención y por eso fue hasta la finca para dialogar con él, preguntarle qué pensaba de su embarazo, pues ella tenía dieciocho años y apenas cursaba décimo grado. Pero la oportunidad se vio frustrada, al llegar a la casa se enfrentó con su madre una mujer fuerte de carácter y que apoyaba incondicionalmente las decisiones que tomaban los dos hijos varones. Marta llegó sola y preguntó por el papá, la razón que le dieron era que no estaba y que había dejado dicho que no volviera porque no la quería ver jamás. Le hicieron saber a Marta que ella no tenía nada que hacer allí, no hubo palabras de afecto de ningún individuo presente y si muchas ofensas. Lo más doloroso para esta mujer fue no poder despedirse de su padre, aquel hombre que tanta la amaba y la defendía, ella estaba completamente segura que aquel noble campesino jamás la desampararía y que las palabras hirientes que salían de sus hermanos eran fruto de su odio y no era cierto la supuesta razón que le había dejado, sin embargo, ella no quiso agrandar las ofensas y decidió irse. Fue necesario que pasaran muchos años para que don Epaminondas se enterara de lo sucedido, a él le habían dicho que Marta se había ido porque estaba cansada de trabajar en la casa y que no quería ser más la cenicienta, desde luego al enterarse la mando buscar y le pidió disculpas por no haber estado en aquel momento tan importante para ella. Antes de que este hombre muriera dio órdenes precisas para que Marta pudiera entrar a la finca cuando quisiera y si ella quería podía arreglar la casa abandonada que había en el terreno y traer a su familia allí. Para don Epaminondas era imperdonable lo que habían hecho con su hija querida, él sabía lo duro que le tocaba a Marta y las humillaciones a que doña Flor la sometía, desde luego, los tiempos habían cambiado y ahora era justo remediar las faltas.
viernes, 5 de marzo de 2010
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